
En un desértico lugar, existía uno de los palacios más hermosos, su fin era dar seguridad y refugio, su estructura maravillosa resguardaba con muchos cuidados y comodidades a una de las criaturas más buscadas y apreciadas de los manantiales de Cidón...
... Algunos que presumían haber estado allí, aseguraban que era como un inmenso lago, en el cual se podía incluso respirar por debajo del agua y que por momentos se escuchaban lejanamente unos latidos que traían paz y tranquilidad... Este precioso lugar había sido creado desde el principio de los tiempos para cobijar y alimentar al más esperado de todos los valientes de la historia...
...La profecía decía que este ser, con sabiduría y sencillez guiaría a todo su pueblo a la victoria... pero para llegar a cumplir ese noble propósito debía ser protegido, enseñado y disciplinado con especial cuidado... además tendría una señal en sus ojos que sería evidente para todos... un microscópico sello que diría "Precioso del Eterno", no todos podrían leerlo, pero su hermosura se manifestaría a través de hechos y tiernos detalles a lo largo de toda su estadía por Cidón.
Nadie sabia con certeza como era... solo el Ser Eterno conocía sus características más específicas y los detalles que modelaban su forma... pues había sido creado a su semejanza...
Tampoco nadie podía asegurar cuando llegaría, sin embargo era esperado con ansías por todos aquellos que conocíamos su anuncio... Era el esperado Niño de Oro...
Era el Niño de Oro que traía en sus manos paz, en su mirada ternura y en su voz esperanza...